jueves, 10 de agosto de 2017

Twin Peaks - Temporada 1


Creadores: David Lynch & Mark Frost

Como bien saben, hace ya varias semanas que se estrenó la tercera temporada de "Twin Peaks", y de hecho yo me propuse verla de inmediato, sin embargo no pude pasar de la primera en escena. ¿Por qué? ¡Pues porque no recordaba nada útil! Las dos primeras temporadas de "Twin Peaks" las vi hace como cinco-seis años, cuando me dio una fiebre lynchiana que sacié casi en su totalidad (no vi ni "Dune" ni "Inland Empire"), pero a estas alturas ya no podía recordar qué demonios pintaba el gigante en la habitación roja, sólo por mencionar algo. Por ende, me decidí a verlas de nuevo para así llegar con las intrigas frescas a la tercera temporada. Y la verdad es que está resultando.


Si bien hay importantes y cruciales coqueteos con lo paranormal o sobrenatural, incluso con lo ocultista, esta primera temporada de "Twin Peaks" se desarrolla mayoritariamente en el plano real, en nuestro plano, en nuestra dimensión de las cosas, y con lo anterior me refiero estrictamente a lo argumental y al desarrollo de la tramas, pues de inmediato queda establecida como norma, o mejor dicho como cotidianidad, esta atmósfera onírica y casi irreal que viven y respiran los variopintos personajes envueltos en el asesinato de la angelical Laura Palmer, una chica de escuela que aparece muerta a la orilla de un lago y cuya figura, rodeada de un fascinante aura de misterio y surrealismo, ejercerá gran influencia en el devenir de Twin Peaks.
A grandes rasgos, estos primeros ocho episodios (el piloto de hora y media y los siete siguientes, de cuarenta y cinco minutos) se adscriben al relato policial, a la investigación y el procedimiento: el eje central recae en Dale Cooper, agente del FBI que llega a Twin Peaks con la intención de resolver el caso, quien, con la ayuda del sheriff local y sus ayudantes, además de la asistencia de algunos lugareños (como la preciosa Audrey Horny -el apellido es Horne pero yo le digo Horny por obvias razones...- o la señora del tronco, probablemente la abuela perdida de Johnny y su amigo Tablón, de "Ed, Edd y Eddy"), irá descubriendo todos los secretos de la no tan celestial Laura Palmer, envuelta en asuntos de drogas, matones de poca monta y poca paciencia y otros temitas que mejor descubran ustedes. Por ello, a pesar de el sueño de Cooper (en el salón rojo, con el enano y los diálogos al revés), todo en esta primera temporada es bastante "normalito", y ojo, que no estoy criticando, pues me encanta, primero, la cantidad de personajes bien construidos y retratados que entran y salen de escena (menos el animal de Bobby, el novio de Laura Palmer, el típico pendenciero altivo ante padres, profesores y compañeros de clase, pero cobarde ante malhechores más grandes, más malos y más poderosos; o el viejo ridículo de Leland Palmer; o el hijo de puta maltratador de Leo); segundo, la variedad de tonos y narrativas (tenemos comedia, humor blanco y humor negro, tenemos suspenso y misterio, tenemos melodrama y romance, tenemos drama y crimen) que convergen a la perfección en la mencionada atmósfera irreal y onírica, pues tanta rareza forma parte del paisaje natural de Twin Peaks, de su flora y fauna, no por nada el buen Dale Cooper encaja la mar de bien... si hasta parece ser muy raro para Twin Peaks, ja, ja; y tercero, lisa y llanamente, que el relato esté tan malditamente bien escrito gracias a su excelente misterio central (el de Laura Palmer) y a su desarrollo, el cual nos permite conocer, de manera fluida y convincente, los secretos y rincones oscuros de este apacible pueblo ubicado en la frontera con Canadá en donde nada es tan apacible, miren que además de asesinatos y microtráfico de drogas, hay corrupción empresarial, chantajes y complots y gente que se ensucia las manos para lograr lo que quiere.
Lo sobrenatural, de momento, queda relegado a un nivel simbólico: el sueño de Cooper, las claves del caso entregadas de manera mística. Ya en la segunda temporada, especialmente luego de que se resuelva el caso, la serie entra en esta espiral de, si mal no recuerdo, dimensiones alternas y demás. De momento, qué demonios, gran serie y excelente temporada.
Oh, y cómo no dejarse cautivar por la vida que exuda este pueblo, con sus lugares y su historia y su existencia misma. ¿Cómo no sentirse parte de Twin Peaks, serie y pueblo?

2 comentarios :

  1. Una gran serie que marcó a toda una generación. En mi casa la veíamos toda la familia súper antentos. Para mí, con los años ha envejecido muy bien.
    Un saludo!

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    Respuestas
    1. Una serie muy bien conservada y muy única. Ojalá siga marcando a más generaciones, que sus logros y hallazgos son notables. Vista en familia entonces imagino que dejó buenos recuerdos no sólo por su calidad sino que también por el visionado conjunto!
      Saludos!

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Vamos, dime algo, así no me vuelvo loco...

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