martes, 13 de febrero de 2018

U Turn - 1997


Director: Oliver Stone

El sueño existe y es un verdadero factor para arruinarte una película. Hace un par de semanas quise ver "Natural Born Killers" pero a la hora estaba cabeceando, no podía más. Volví a verla hace un par de días y como si nada, estaba en plenitud de mis facultades, e incluso la parte innegablemente cansina de aquella película (cuando a los protagonistas les da por pelear e irse con un indio en mitad del desierto) fue un escollo que pude superar sin bostezo alguno. Hoy estaba viendo algo pero no podía concentrarme, de nuevo estoy durmiendo mal, quedándome dormido tarde (a pesar de que me acuesto poco antes de la medianoche... ¿muy tarde aún?) y despertando múltiples veces en la tempranísima mañana gracias a los perros y los autos ruidosos, en especial uno que tiene la correa mala y cada vez que prende el motor emite un agudo chillido que se extiende durante dolorosos sesenta segundos. Así que dejé de ver lo que estaba viendo, no sin maldecirme a mí mismo y deseando vivir en medio de un bosque, y me fui a tomar una siesta. Soñé con una película que no existe, sobre mafiosos y esposas, hasta sonaba una canción que me maravilló, pero ahora no puedo recordar ni la melodía ni la letra, que era en inglés (siempre olvido las bandas sonoras de mis sueños). Terminada esa película, soñé que andaba de vacaciones con unos alemanes verdaderamente cerdos para sus cosas, sin el más mínimo pudor. Tal ambiente también me contagió a mí y de repente me reía, como si fuera el no va más, de los chistes nazis que la gente lanzaba en contra de una mujer negra que andaba por ahí. Mi "yo" del sueño, el personaje, lo pasaba bien, pero mi "yo" espectador estaba estupefacto y algo repugnado. Todo esto lo soñé en la hora y cuarto que dormí. Hay noches enteras en que no sueño ni mierda, o, en su defecto, sueño alguna mísera escena. En eso desperté porque me estaban llamando al celular, seguramente esta gente de WOM que me quiere ofrecer nuevos planes telefónicos, pero yo no contesté; nunca contesto números que no conozco. No debería ni tener celular. Más encima desperté con náuseas y un poco de dolor de cabeza. Es el maldito calor, este maldito calor. Ahora, pasadas las diez, me siento algo más despierto; bonita hora para estar despierto... Podría ser peor: podría ser Sean Penn en "U Turn".


Maldito calor: te detesto, te desprecio, te aborrezco con toda mi tórrida y candente alma.
Y con el calor casi como personaje entramos en Superior, aislado y árido pueblo ubicado en mitad del desierto al que también llega un Sean Penn que parece condenado a vagar en las entrañas de este lugar maldito. Al pobre se le descompone el auto, un orgulloso Mustang de los sesenta, y como el mecánico local, un genial Billy Bob Thornton, pone más trabas que arreglos, Penn, quien, por lo demás, adeuda una importante cantidad de dinero a un mafioso con poca paciencia y capacidad de comprensión, decidirá matar el tiempo por ahí sin ver venir el mar de problemas que llega para hacerle la vida imposible, insoportable, como si el destino se estuviese burlando de él o como si el sol, fuente de calor y dolores de cabeza y sensaciones de mareo, quisiera hacerle pagar esa ofensa que es usar lentes de sol bajo su furiosa e inclemente presencia.
"U Turn" (a propósito: primera película de Oliver Stone que comentamos por acá) es un thriller neo-noir western contemporáneo que se vale de los acontecimientos que atormentan al protagonista (más o menos lo típico: maridos que quieren matar a sus esposas, sheriffs pseudo-fascistas, azarosos hechos de violencia; pero ejecutado con negrísima ironía) para crear una atmósfera como de maldición eterna, como de película de terror en donde se invoca algún espíritu maligno encargado de maltratar física y psicológicamente al protagonista sin descanso alguno, sólo que al horror fatalista se le da un ácido giro hacia el absurdo y el patetismo. Así, con esta estética sudorosa y polvorienta, en donde fluyen generosamente la sangre y el dinero fantasma, "U Turn" es una delirante historia en donde los espíritus de la tierra deciden mear sobre el pobre Sean Penn, que mientras más trata de salir, más hondo y profundo va cayendo, presa de las seductoras garras de tu vecina la muerte.
La fenomenal fotografía está a cargo de Robert Richardson, quien ha colaborado con Oliver Stone ("JFK", "Natural Born Killers", "Wall Street", entre varias otras), Martin Scorsese ("Casino", "El aviador", "Shutter Island", entra varias otras) y Quentin Tarantino ("Kill Bill", "Bastardos sin gloria", "Django sin cadenas" y "The Hateful Eight", ¿y quizás lo próximo que se viene?). La película está basada en una novela de John Ridley, quien se encarga también del guión (fue guionista de la mediocremente escrita "12 Years a Slave", además de ser el creador de la serie "American Crime", la que sí recomiendo), y el sensacional reparto está compuesto por el mismo Penn, Nick Nolte, Jon Voight (me costó reconocerlo), Powers Boothe, Joaquin Phoenix, Claire Danes (adivinen por cuánto tiempo estuve confundiéndola con Claire Denis), el mencionado Thornton, y por ahí se ve a una veinteañera Liv Tyler. También está Jennifer Lopez, maldita sea...
Película delirante, jocosa, desenfadada, implacable... "U Turn" es una de las experiencias más curiosas y satisfactorias que se puede encontrar dentro de los últimos 25 años de cine estadounidense, una más que interesante y esquizoide revisión a los códigos del noir y del western, e incluso a ese concepto tan inefable como el sueño americano, sólo que acá sería la pesadilla americana: si el sueño es el cielo, la pesadilla conduce al infierno...
...usen bloqueador solar y condón anti-rayos UV...

4 comentarios :

  1. Ni lo menciones, que cuando era más joven y mi única ambición era quedarme despierto hasta tarde para atrapar un poco de softcore en la tele, podía estar despierto hasta altas horas de la madrugada, y ahora que tengo un montón de pendientes fílmicos, a cierta hora ya empiezo a cabecear. Montones de películas arruinadas o no plenamente disfrutadas por los constantes pestañeos, y eso hasta quita horas "hábiles" del día para ser capaz físicamente de visionar películas. Además, qué joda eso de no recordar la música de los sueños, ¿eh? A mí también me pasa con ciertos "giros argumentales", cosas escritas y otros detalles que seguramente son puras ridiculeces sin sentido, pero que dentro del sueño y el vago recuerdo se sienten interesantes, enigmáticas y hasta trascendentales.
    Y, hablando de pendientes, hace rato le traigo ganas al Oliver Stone sin inquietudes políticas, bélicas o deportivas. Esta parece una buena opción.

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    1. Aspiro a ver casi todo lo ya visto otra vez pero en condiciones más o menos ideales: una buena tele, un buen sillón (de esos individuales), habitación oscura y fresca, condiciones que no contribuyan a un estado adormilado, que el computador y esta maldita silla no ayudan mucho, ¡y el calor que de por sí cansa! Todo eso pasará cuando me gane la lotería nada más, o sea nunca, ja, ja... Un mini cine privado, ¡qué belleza!
      Mis bandas sonoras de sueños son dignas de Oscars, hacen que los sueños pasen a ser el cielo mismo, emociones a tope, sublimidad a flor de piel. ¿Anotas tus sueños? Es una costumbre que nunca he podido instaurar en mi día a día, pero es que al despertar ya he olvidado la mitad de lo soñado, ¡así no se puede!
      Esta es definitivamente LA alternativa, ja, ja, el cabrón de Stone sólo ha hecho películas con esas características (tiene una de terror y un exploitation en sus inicios, pintan bien), la cosa es evitar a toda costa esos documentales chavistas y castristas. De hecho leí por ahí que en aquellos años estaba cansado de sus retratos políticos o sociales, y por eso se lanzó con dos películas tan exageradas y "procaces" como "Natural Born Killers" y la presente, la mejor, "U Turn".
      ¡Saludos!

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  2. Lo peor en este asunto de dormirse viendo la pantalla me pasaba en mi adolescencia, cuando a veces me quedaba esperando de madrugada el pase de alguna película determinada por algún canal de la tele, y a poco que comenzara me quedaba dormido. Lo más triste es que en más de una ocasión mi cerebro me despertaba justo cuando salían los títulos de crédito finales, como si fuese una mala broma confabulada entre el destino y mi consciencia.
    Una lección que aprendí también en esa época era que si veía una película mientras trabajaba en otras cosas, al menos los veinte últimos minutos dejo de trabajar y me pongo atento a ver la película, para al menos poder apreciar al cien por cien el final (donde normalmente suele a ver algún tipo de giro, que si no estás atento al final uno ve la película sin enterarse demasiado bien como acaba). Lo mismo vale con las nuevas tecnologías, he aprendido que si veo una película no puedo estar pendiente de alguna aplicación o juego con el móvil, porque si así lo hago no acabo de meterme en la película y al final es como si no la hubiese visto.
    En lo de soñar o no soñar, teóricamente creo que todos siempre soñamos al menos si entramos en la fase REM, solo que algunos recuerdan más los sueños que otros. Un factor importante es que te levantaras repentinamente, ya que así tu consciencia tiene el sueño mucho más fresco. Si salimos del sueño más paulatinamente entonces es más difícil recordarlo.
    De todas maneras lo mejor para recordar un sueño tal como planteas, es tener el hábito de anotarlo en alguna libreta. Cuando queremos retener una idea surgida del sueño hay que escribirla inmediatamente, porque basta que pasen unos minutos sin que pensemos en ella, para que esta se desvanezca en la parte del cerebro donde va todo lo que olvidamos.

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    1. Esa sensación de no haber visto es terrible, aunque me pasaba más con los textos que debía leer en la puta universidad de mierda, pero en todo caso la mente juega esas malas pasadas. Si pudiera no usaría celular ni nada, sólo el computador y, si tuviera, la tele o un proyector; me da cierta paranoia los aparatos electrónicos, con sus ondas y esas cosas, afectando mi cuerpo de maneras invisibles. Ideal sería tener un proyector de cine de verdad, no electrónico o eléctrico pero mecánico, aunque esas ya son fantasías mayores.
      Ja, ja, la mente tiene ese retorcido sentido del humor, quizás sea autodefensa, "aprende la lección, maldito, para la otra te quedas despierto". Son raras las películas cuando uno está adormilado: los ojos cerrados, pero el sonido sigue entrando en ese estado de semi-ensoñación y de alguna forma la mente construye la imagen a partir de ese sonido, ¡y uno de verdad piensa que está viendo la película! A menos a mí me ha pasado en un par de ocasiones, hace tiempo sí, cuando andaba más cansado físicamente (horarios, esas malditas cosas). Ahora supongo que con el calor y el mal dormir ando desencantado, hastiado, aburrido. Espero recuperarme pronto de este estado anestesiado.
      Los únicos sueños que recuerdo bien son aquellos ingratos, los que me hacen sentir mal, sensaciones de pesadumbre: cuando sueño que mis perras se pierden por las calles oscuras, o peor, cuando sufren daños de verdad, o cuando yo mismo me pierdo y me da la sensación de que algo malo me pasará. Oh, también recuerdo los sueños húmedos porque es imposible no recordar aquello que detona la, ejem, explosión. Si aún no comienzo el hábito de escribir mis sueños es porque aún no he podido encontrar una libretita apropiada para tal efecto; no me vale cualquier hoja o cuaderno, soy medio complicado, ja, ja.
      Como siempre, gracias por pasar y comentar, Vigo.

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Vamos, dime algo, así no me vuelvo loco...

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