jueves, 11 de enero de 2018

Good Time - 2017


Directores: Josh & Ben Safdie

He acá una película que tenía muchas ganas de ver. "Good Time", de los hermanos Safdie. Película que participó en la Selección Oficial de la pasada edición de Cannes. Ya he dicho por acá que me encanta el cine de los hermanos Safdie, que el cine de los hermanos Safdie es un cine sucio, crudo, incómodo, al límite, suicida. Con "Good Time" se siguen superando, porque déjenme decirles que es una tremebunda genialidad. Y con Robert Pattinson más encima. "Good Time" perfectamente pudo haber sido una digna ganadora de la Palma de Oro. Y viene más.


Tengo un montón de cosas que decir.
Robert Pattinson quiso trabajar con los Safdie apenas vio una captura (¡una captura solamente!) de "Heaven Knows What" (que conste que después, efectivamente, vio aquella película). Los Safdie, desde luego, no se negaron; estamos hablando de Robert Pattinson, actor que desde que terminó con la saga "Crepúsculo" se ha codeado con directores de alta gama, dígase Cronenberg, James Gray, Werner Herzog, en producciones arriesgadas y artísticamente estimulantes, véase "The Rover" y la próxima "High Life", una de ciencia ficción dirigida por Claire Denis (¡!). Además estará en lo próximo de Olivier Assayas, en lo próximo de un tal Antonio Campos (me suena una suya que se llama "Simon Killer"), en lo próximo de Ciro Guerra, director colombiano cuya filmografía acá hemos comentado completa, y en la nueva película, western, de un tal David Zellner, director del que admito nunca había escuchado hablar. Y quién sabe con qué proyectos nos sorprenderá. No te mueras nunca, Rob.
A "Good Time" le ha ido muy bien y su moderado pero notable éxito le ha abierto muchas puertas a los hermanos Safdie, quienes lograron conjugar en esta película su tendencia por lo marginal y el cine guerrilla (actores no profesionales, rodajes a la mala en condiciones duras, horarios de miedo, historias callejeras) con la disciplina de plazos y gastos propia de una producción más grande en comparación a sus películas anteriores (mayor presupuesto, estrellas en el reparto). Y esa capacidad para mantener un estilo propio sin mandar una producción a las pailas ha dado frutos. Los Safdie van a escribir y dirigir el remake de "48 Hours", la de Walter Hill. ¡Rechazaron la proposición de dirigir la secuela de una cinta de superhéroes! Parece que tienen algo televisivo entre manos. Van a dirigir un proyecto largamente anhelado: "Uncut Gems", una suerte de estudio del distrito de diamantes de New York, película producida por Martin Scorsese y protagonizada por Jonah Hill. Los hermanos Safdie llegaron con todo, y llegaron para quedarse. Ya sea en la calle o en el sistema de estudios, pero les auguro una gran y potente filmografía. Directores como estos hermanos hay pocos: insobornables, dementes, temerarios. No se mueran nunca, Ben y Josh.
"Heaven Knows What" trata sobre una joven indigente que es drogadicta (heroinómana, principalmente) y que está atrapada en una relación tóxica y abusiva. Este personaje se basa en las memorias no publicadas de la misma actriz que la interpreta, Arielle Holmes. Mientras los hermanos se dedicaban a conocer a la actriz y sus experiencias, se encontraron con Buddy Duress, a quien también le otorgaron un papel inspirado en sus experiencias. Ahí hizo de traficante de drogas y drogadicto, también de ladrón, carterista, lo que sea para conseguir unas monedas. Antes de comenzar a rodar "Heaven...", Duress escapó de la policía, era buscado por las autoridades. Rodó esta película en calidad de prófugo. Josh Safdie le decía "no te dejes atrapar porque si no arruinarás por completo la película". Duress pudo terminar su parte; al otro día fue capturado y estuvo encarcelado mientras la película se paseaba por festivales y se estrenaba en salas comerciales. Luego de eso se reformó, está limpio, sin cuentas pendientes. En "Good Time" vuelve a encarnar, con autenticidad y vísceras, a un personaje sumido en un nihilista torbellino de excesos y callejones sin salida.
El cine de los hermanos Safdie es, fundamentalmente, un cine de personajes. Personajes marginales; marginales en lo social pero también en lo psicológico, en lo personal, personajes al borde del abismo, al filo de la muerte, desesperados, despojados, moralmente ambiguos y emocionalmente complejos, inevitablemente humanos: estarán locos, caerán en retorcidas espirales de decadencia moral, pero tienen humanidad en su interior. No es de extrañar que Josh Safdie y su colaborador Ronald Bernstein (protagonista de "Daddy Longlegs") hayan escrito biografías completas de sus personajes y que estos textos estén más acabados que el guión mismo del film (filme de verdad: rodado en sucio, sucio como elogio, pero altamente estilizado 35mm: otro motivo para admirar a estos cineastas). Safdie dijo que el guión no fue difícil de escribir porque básicamente es una sucesión de acciones. Pero son acciones que deconstruyen a su protagonista y al resto de personajes arrastrados por este descenso a los infiernos sin posibilidad de retorno. Son acciones que reflejan ese quebradizo mundo interior, esa biografía de carencias, caídas, decepciones, derrotas, precariedades. Y eso es lo que importa: lo que hay dentro y fuera de esas acciones, lo que describen y retratan: lugares, personas. Ahí radica el poderío del film. Las acciones son, ciertamente, pésimas decisiones, descriterios garrafales, terribles equivocaciones, para más de alguno nada hará sentido. Pero es que no se puede encontrar sentido en una pesadilla, menos en una sin fin...
La pesadilla comienza cuando Robert Pattinson decide robar un banco en compañía de su hermano, interpretado por Benny Safdie, quien resulta tener algún tipo de retraso mental. Las cosas salen mal. El hermano queda encarcelado. Rob debe encontrar dinero para la fianza. El resto es una noche para el olvido, una noche de mierda, una noche que no se la recomiendo a nadie. Una odisea que se hace progresivamente más desalentadora y desoladora, rasgos que desnudan el carácter trágico, desamparado, de este crudo viaje a ninguna parte. Es la tragedia de estos seres marginales: la imposibilidad de escapar del pozo sin fondo en el que están. El final, no obstante su luz redentora, sigue siendo fiel muestra de ello.
"Good Time" es un TRANCE. Así se puede describir su visionado, además de impresionante. Las pesadillas son así: siguen y siguen y siguen, no se detienen. Grandes actuaciones, gran fotografía, gran banda sonora, genial escritura y dirección. De paso, si no han visto "Daddy Longlegs" ni "Heaven Knows What", pueden ver las tres de un tirón (o leer mis entradas sobre ellas; son de las pocas que me han quedado buenas), aunque puede que terminen algo deprimidos... Ya les digo que los Safdie son de los que golpean duro.
Imperdible, lisa y llanamente magnífico.

*También actúa Jennifer Jason Leigh, pero su personaje es tan mínimo y patético, y esencialmente anecdótico. O sea, es anecdótico que Jason Leigh sea la que interprete a este personaje. Este sería mi único reproche: ¿para qué conseguir a una actriz de renombre para darle algo tan... tan pequeño?

...ojalá la hubiera podido ver en el cine cuando la estrenaron acá...

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