viernes, 30 de noviembre de 2018

Un couteau dans le cœur - 2018


Director: Yann Gonzalez


Este año en la Selección Oficial de Cannes estuvo compitiendo "Un couteau dans le coeur", en inglés conocida como "Knife + Heart", segundo largometraje de Yann Gonzalez, filmado en película de 35mm de dos perforaciones, en color y en blanco y negro, y también con otras tantas escenas rodadas en 16mm a color y blanco y negro. Y por esa parte está la mar de bien, en cuanto a visualidad y estética esta película llega a ser alucinante, deslumbrante y todo lo que quieran, pero a la larga, esta suerte de giallo acaba en algo irregular y fallido, principal y casi únicamente debido a un argumento débil, con diversos elementos narrativos carentes de verdadero peso dramático, que irremediablemente se encamina a un desenlace pobremente rematado que demuestra la poca y nula solidez de la trama. El asunto va de una productora y directora de películas porno gay que está enamorada hasta la obsesión de su montajista, una mujer con la que tuvo una larga relación terminada debido al alcoholismo de la protagonista; mientras tanto, un asesino, con máscara de cuero y armado con un pene de plástico que esconde un afilado cuchillo en su uretra (ejem), va asesinando por ahí a los actores de las películas de nuestra protagonista, interpretada por Vanessa Paradis, que al parecer aún sigue viva. Lo mejor de la película, ya digo, son las secuencias de asesinato y cuando se ponen a hacer porno, que es en donde, por lo demás, se concentran los verdaderos chispazos de humor negro (hay un gordo apodado Boca de oro cuya función es ponerle duro el pene a los actores algo flojos, y no sé, me ha hecho gracia; el título de la película que filman, basada en los asesinatos que ocurren, es "El Homocida"; y esperen el trailer que por el final muestran de otra película hecha por la protagonista), pero es que más allá de los elementos estéticos como sacados de algunos de los títulos más recordados del giallo, insisto, el argumento apenas logra sostenerse gracias a la puesta en escena; el resto, la investigación policial, la propia investigación de la protagonista, es tan irregular, invoca elementos medio sobrenaturales que le dan estilo u "onda" al relato pero que no aportan nada verdadero y jamás logra justificar esta historia más allá del mero homenaje (o reproducción) de los códigos del subgénero. O sea, como thriller, la película no tiene mucho brillo y como giallo tiene la pura pinta, y con eso no basta. Lo que más puede molestar, en todo caso, es esta pose de transgresión y vacua sordidez que exuda la película a cada momento, como si fuera a impresionar con sus penes de goma, asesinos enmascarados, tugurios homosexuales con gente como vestida para un concierto de Slipknot (gracias a Dios no ponen nada de esa banda de mierda) y rodajes de porno gay, todo lo cual busca disfrazar una anodina y melosa historia de amores correspondidos o no correspondidos, de lo importante de la diversidad y la tolerancia (a lo cual, en sí mismo, por supuesto que no tengo nada que objetar; pero me cansan las películas cuyo único fin parece ser recordar algo que todos deberíamos tener sabido y hacerse las importantes por "su" mensaje), que el amor es para todos y toda clase de cursilerías políticamente correctas. Pura autocomplacencia. Además, el único pene que se ve es el de goma y ese no vale, no señor.
O sea, "Un couteau dans le coeur" es una interesantísima idea, muy bien resuelta en lo visual, capaz de capturarte con unas secuencias brillantemente ejecutadas, pero muy desaprovechada, narrada un poco a ciegas, y mucho más inocua y puritana de lo que aparenta. Es una lástima porque yo verdaderamente pensaba que iba a ver algo memorable. A lo mejor el giallo es cosa de otra época nada más...

2 comentarios :

  1. justo iba a decir que las fotos indican una estética excelente y no me pongo colorado que al verlas me hicieron recordar al Kubrick de la Naranja Mecánica por poner un ejemplo. Una lástima que sea tan fallida, la idea del guión también me parece interesante.

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    Respuestas
    1. Ja, ja, ¡no me había dado cuenta!, pero al volver a verlas después de tu comentario lo primero que veo es la captura final, que me recuerda, por supuesto, a esa imagen de cuando el bueno de Malcolm McDowell vuelve a ser el mismo depravado de siempre.
      La película no es mala y se puede ver; es de esas películas que no te molestan tanto mientras las ves, hasta la puedes pasar bien aún cuando notes sus problemas, pero sí irrita algo más cuando termina el visionado y uno se pone a analizarla un poco mejor.
      Con todo, como curiosidad tiene su justificación. Al menos que se valore que se hagan películas así, que estéticamente se salgan un poco de la norma (aunque, claro, es bastante convencional en un sentido moral).
      En fin, me alargo mucho... ¡saludos!

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